Tim Elston, Geométrico, 1997

Una Noche en el Cine
 

¿Has visto alguna vez una película en el cine, o un vídeo en tu casa? Por supuesto que sí. Quizás lo alquilaras, o lo compraras. O un amigo te lo prestara, o lo grabaras de la tele. De todos modos, creo que no hay duda que en algún momento de tu vida has visto una película. ¿Te ha pasado alguna vez que viste la ma película dos veces? Quizás la película fuera tan guai que volviste a verla. ¿Cambió algo en la película la segunda vez que la viste? Bueno, desde luego la segunda vez puede que notaras más detalles, pero la película ma, ¿cambió? ¿Es posible que cambie? Mmmm...

Examinemos el proceso para ver lo que está pasando aquí. Lo primero de todo, para disfrutar de una película, realmente tenemos que hacernos creyentes. Tenemos que creer que lo que vemos, realmente está ocurriendo en ese momento. De otro modo, cómo podríamos identificarnos con la acción de la película y con los personajes, y especialmente con el/la protagonista. Si somos varones,
quizás nos identifiquemos con el fuerte, guapo, y a veces muy moral protagonista, al que desearíamos imitar en nuestras propias vidas, al que esperamos, entre otras cosas, que llegue a acostarse con, o al menos besar a, la protagonista antes de que termine la película, y por supuesto viceversa si somos hembras viendo lo mismo.

Realmente tenemos que identificarnos con estos personajes. Si no, realmente no hay manera de disfrutar de la película de la forma en que deseamos disfrutar de ella. Porque, ¿cómo diablos podemos disfrutar de ella, a no ser que hagamos alguna clase de decisión, más bien inconsciente, de entrar en el sueño para que podamos tragarnos que lo que estamos viendo está ocurriendo ahora, y no como en realidad sucede, que ya ha ocurrido, que ya ha tenido lugar en algún escenario de Hollywood, quizás hace seis meses, o hace seis años, o incluso hace sesenta años.

Realmente tenemos que perder nuestro juicio, y tornarnos en creyentes del mito, si de alguna manera vamos a disfrutar de la película. ¿Cómo demonios podemos mantener en nuestra consciencia el hecho de que lo que estamos viendo es en realidad una serie de fotografías, lo que se llaman dentro de la industria, "fotogramas", que van pasando, con una velocidad de 24 de estos fotogramas por segundo, a través de una muy poderosa bombilla y después proyectadas hacia una pantalla en blanco, y así produciéndonos la alucinación, de que en realidad hay movimiento a través del tiempo y del espacio, y a la vez disfrutar de la película?

Prueba a estar consciente de este hecho, de esta realidad, y al mismo tiempo, enrollarte con la película. Una película nos pide, nos exige, que consintamos ponernos en un estado de sueño, como para ser capaces de experimentar algo, algo que con frecuencia usamos para huir de una realidad diferente, con la que quizás experimentemos problemas.

Así que, incluso aunque viéramos la película cien veces, habiendo tenido la experiencia de desarticular un carrete de película, y habiendo examinado los fotogramas individualmente, uno a uno, y habiendo visto que son inmutablemente fijos, no hay manera de cambiar la película. Sin embargo, hay una cosa que en realidad puede ser cambiada, que sí afectará a la película. Algo dentro de nosotros, el espectador de la película, puede cambiar, lo que causará que la película ma sea vista de forma diferente, desde una nueva perspectiva. Somos capaces de cambiar nuestra actitud ante lo que vemos. Podemos cambiar nuestra reacción hacia lo que vemos. Podemos cambiar nuestro estado general. Ésta es la única manera en la que podríamos tener algún efecto en la película y causar un cambio. La película ma no puede cambiar. Sólo algo dentro de nosotros puede cambiar.

Recuerdo una vez, después de haber trabajado como extra en una gran producción de Hollywood, como fui incapaz de disfrutar de las películas durante muchos años. Después de esto, lo que veía en la pantalla era tan irreal. Solía estar con la gente viendo una película, y mientras ellos se emocionaban, reaccionando a la película, yo, el pobre de mí, estaba obligado a ver no la acción en que debía estar creyendo, sino que todo lo que veía era cómo todo se había maquillado con dobles, espejos, fondos falsos . . . Simplemente, ya no podía creer más.

Hay gente que ve un paralelismo entre todo esto y nuestras vidas como viajeros en el laberinto.

Extraño . . .

"Una Noche en el Cine" Segunda Parte.


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