¿De Quién Es Esta Página Web?


E.J.Gold, Al Principio, Acrílico en lienzo, de la serie "Visiones del Mundo de los Dioses", 1995

Hay algo sobre la eternidad que cada uno de nosotros es incapaz de tolerar, porque si pudiéramos, no estaríamos experimentando el tiempo y el espacio en este mismo momento. En realidad, mientras tú estás echando un vistazo a esta página, y claro que estás seguro de que estás surfeando por el famoso «WorldWideWeb», estamos actualmente en el estado eterno. Pero el hecho es que hay algo en particular sobre la eternidad que no podemos tolerar, de modo que hemos inventado y desarrollado el tiempo y el espacio en la lucha contra ella.       

De vez en cuando caemos por puro error en la eternidad, o simplemente se nos acaba la energía, y no podemos esforzarnos más, de modo que nos caemos momentáneamente ---o durante mucho tiempo, algo que se llama la muerte--- y entonces acumulamos, una vez más, la energía y el impulso, y luchamos contra ella otra vez. En pocas palabras, nos repetimos y se vuelve a poner la misma película.

Hay algo sobre la realidad que no somos capaces de tolerar. Con frecuencia huimos de la situación eterna dirigiéndonos hacia la vida y la muerte. ¡Genial! ¡Fantástico! Pero finalmente, siempre volvemos. Nos escapamos al mundo relativo, buscando algo, alguna herramienta o algún método, algo que nos ayude a tolerar la eternidad. La situación que nos espera en el nivel eterno no se puede cambiar; por definición, es inalterable, absolutamente eterna.

Por desgracia, el tiempo y el espacio es la respuesta a nuestro interminable dilema. El tiempo y el espacio es simplemente a donde nos dirigimos para escaparnos de algo que creemos que es peor. Con la visión limitada de nuestras máquinas, es la única cosa que podemos interpretar, dada nuestra falta de atención especial.

Resulta que el tiempo y el espacio son una ilusión, un total engaño; de hecho, una mierda desde el principio hasta el final. La única verdad es LA verdad, lo que existe, lo que realmente existe. De modo que cuando se nos acaba la energía, volvemos, cayéndonos en lo que existe, es decir, exactamente en aquello contra lo que hemos estado luchando, y de lo que nos hemos esforzado en huir.

Este «existe» es el «existe» de la mantra de los Sufíes cuando dicen: «No puedes cambiar lo que existe, sino que puedes aprender a que te guste». En esta idea podemos ver la redención de la humanidad. Esto es lo que significa ser un Buda, nada más.

Dejar de luchar no significa que el mundo vaya a desaparecer. Seguramente cambiará de carácter pero nunca desaparecerá, porque la Creación siempre está allí. Ocurrió y no puede desocurrir. Se hizo y no puede deshacerse. Sin embargo, no fue hecho con el propósito de ser un refugio, un lugar para entrar corriendo, para escondernos del eterno. La Creación fue una reacción al vacío, y existe de la misma forma que una cosa dicha no puede ser desdicha, aunque Dios sabe que lo intentamos.         

Puede que haya en realidad una manera de desdecir algo, pero por ahora nadie la ha descubierto. Seguimos buscando pero hasta este preciso momento, mientras tú te sientas ahí leyendo estas palabras y en realidad no estás seguro de dónde pueden proceder, o bien de un ordenador lejos de ti, del cyber-espacio mismo, de tu propia pantalla, o quizás tu propia imaginación, no ha habido ninguna manera de borrar.

O sea, puedes subirlo o bajarlo, pero lo que no puedes hacer es apagarlo; y la razón de esto es muy sencilla: una vez que algo existe, existe para siempre, como si siempre hubiera existido. Puede que recuerdes un momento o tiempo cuando no existía, pero él no recuerda un momento o tiempo cuando no existía. En la práctica, ha existido desde siempre. Una vez que una cosa existe, siempre existe. Y la razón es que está ocurriendo en la eternidad, y en la eternidad, el flujo del tiempo es claramente una ilusión. El tiempo no fluye, y debido a esto, debido a que toda la existencia es eterna, una vez que algo existe, pues existe. No se gasta, no se agota, no se pierde, no se apaga, no se desvanece, no se consume ni se olvida de la existencia. No hay entropía en la Creación, sólo una aparente entropía debido a la apariencia de cambio. Este aparente cambio se produce por nuestro aparente movimiento por la eterna Creación. El hecho es que no hay ni movimiento ni cambio.

Así que, ¿quién soy yo? ¿Quién escribe esta página que aparentemente lees en este momento? ¿Quién habla con quién? ¿Quién escribe a quién? Esto es algo que puede que nunca averigües, porque siempre habrá la pequeña sospecha de que está página podría haber sido escrita por alguien que no seas tú mismo. Siempre crearás ese elemento de duda....«Quizás haya otra persona por ahí fuera...»

Pero no hay ninguna duda en absoluto. Es imposible que haya alguien más, allá afuera, y si te echas una mirada muy profunda, podrías verlo. Pero siempre tienes esa esperanza. Y cuando por fin renuncies sin miedo a esa esperanza, entonces dejarás de esforzarte contra la eternidad. Las dos cosas más o menos van juntas. Una parte de la lucha contra la eternidad es tu esperanza y tu creencia, por infinitesimal que sea, de que realmente hay alguien más, por allí fuera, además de ti mismo.